
La Comisión Primera del Senado inició el debate del Proyecto de Ley No. 236 de 2020 Senado.
Luego de someter a votación proposiciones y un impedimento, se dio inicio a la presentación del Proyecto de Ley que establece el marco regulatorio de la hoja de coca y sus derivados, que tiene como objetivo reducir el daño causado por el el narcotráfico, el cultivo en condiciones indebidas y la guerra contra las drogas.
La sesión dio inicio con la intervención del senador y ponente Iván Marulanda Gómez (Alianza Verde) quien dio a conocer que “estamos abriendo una discusión fundamental en la absoluta certidumbre de que estamos enfrentando nuestra responsabilidad con la historia, nuestra responsabilidad con las generaciones del futuro, porque en la medida en que manejemos esta situación con inteligencia y acierto el destino de esta Nación va a ser promisorio”.
Asimismo, el senador Marulanda señaló que no se puede seguir sacrificando al país en una guerra “por evitar el cambio de un modelo prohibicionista, hay que pensar en los indígenas, campesinos y población menos favorecida que no tiene protección del Estado”. Este proyecto busca que el Estado les compre a los campesinos la cosecha de la hoja de coca a precios del mercado, con el fin de entregarla a los consumidores de manera gratuita, medida que resulta más útil y económica que la erradicación.
Por su parte, el senador y también ponente Luis Fernando Velasco (Partido Liberal), comentó que con este proyecto se busca plantear una alternativa distinta para enfrentar el narcotráfico, si se regulariza la droga esos recursos podrán ser usados para campañas educativas de prevención y para la recuperación de las personas que hayan caído en la adicción.





Al respecto el senador citante, Alejandro Corrales Escobar (Centro Democrático) explicó que “de los 60 millones de hectáreas industriales que tenía la ley 2 hoy hay cerca de 48 millones de hectáreas, esas están catalogadas como reservas forestales, ese ha sido el cambio desde el 59 hasta hoy”, quien además sostuvo que el desarrollo debe ser sostenible y que “la sostenibilidad tiene factores sociales, económicos y ambientales que tienen que ser compatibles”.



