La liga de bolo del Valle del Cauca alberga en su complejo a las zarigüeyas, contribuyendo a la conservación de la fauna silvestre

Las zarigüeyas, son unas  criaturas fascinantes que se han convertido en un símbolo de conservación y biodiversidad en Santiago de Cali. El señor Eladio Díaz Rodríguez, secretario ejecutivo de la Liga de bolo del Valle del Cauca, envió una solicitud al Dagma, donde solicitaba la reubicación de las zarigüeyas que se presentan en el complejo deportivo, debido a la visita de inspección de las zarigüeyas,  cambió la manera de pensar en reubicarlas, debido a las charlas recibidas por parte de los funcionarios Jessica Galíndez, líder del grupo de gestión de Fauna Silvestre y  el biólogo Camilo Espinosa.

“Aprendí, que manejar los residuos es importante, las zarigüeyas no hacen daños, controla las plagas, los ratones entre otros, no son un riesgo, solamente queda dejarlas pasar y no alterarlas “. Dijo Eladio Díaz

Son relativamente pequeñas, con una longitud corporal que oscila entre 30 y 50 centímetros, más una cola prensil que puede alcanzar otros 40. Tienen hábitos arbóreos y terrestres, lo que les permite explorar tanto el dosel forestal como el suelo.

Se trata de criaturas omnívoras, lo que significa que consumen una amplia variedad de alimentos, incluyendo frutas, insectos, pequeños vertebrados, carroña y, ocasionalmente, plantas. Este comportamiento alimenticio las convierte en importantes reguladoras del equilibrio ecológico.

Las zarigüeyas se les conoce como chuchas raposas, son los únicos marsupiales que existen en América, no son roedores, tienen una estrategia de reproducción única, las crías nacen prematuramente y completan su desarrollo en una bolsa ventral de la madre, pueden tener de diez a trece crías y cuando ya tienen un peso considerable ellos migran al dorso de la hembra y pueden estar aproximadamente hasta dos meses. Son marsupiales de actividad nocturna.

También tienen una cola prensil que les ayuda a trepar árboles y a mantener el equilibrio. Además, su aparente lento andar esconde su agilidad y destreza para trepar y escapar de depredadores.

Aunque algunas personas pueden confundirlas con ratas o roedores, las zarigüeyas desempeñan un papel importante. Su capacidad para dispersar semillas, controlar plagas de insectos y roedores y servir de alimento para aves rapaces, felinos y zorros, las convierte en contribuyentes valiosas en la salud de los ecosistemas locales.

El complejo deportivo les aporta un buen lugar para su hábitat, por tener muchas zonas verdes, árboles de aguacate y mango lo que a ellas les encanta consumir.

La señora Lucila, encargada de los oficios varios de la liga, habitualmente las ha visto en las canastas donde se recolecta los residuos, canastas de basura, canales y hasta en las pistas. Según la funcionaria del Dagma, es muy importante saber que después de las seis de la tarde salen a buscar alimentos y tienen lugares transitorios, las pueden observar en las canales, techos o suele es porque están pasando a buscar alimentos. Si se deja al descubierto alimentos se van a cebar.

Muy complacida y a tiempo recibió la liga las charlas brindadas por los funcionarios del Dagma, donde se aprendió mucho de estos marsupiales, a quienes muchos temen y a partir de ahora las reciben  como un miembro más de la Liga de bolo del Valle con mucho amor y tranquilidad.

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