
Colombia da un nuevo paso hacia la protección de sus bosques y el fortalecimiento de las economías rurales al sumarse oficialmente al Mecanismo para Bosques y Fincas (Forest and Farm Facility – FFF), una alianza global que impulsa a organizaciones comunitarias que viven del bosque y de la agricultura familiar.
En esta nueva etapa, el país inicia la implementación del Mecanismo FFF con ocho organizaciones rurales seleccionadas tras una convocatoria nacional de Fondos Concursables para Iniciativas Sostenibles, que impulsan soluciones locales frente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las brechas de ingresos en el campo.
En un país donde 23,9 % de la población -unos 12,5 millones de personas- vive en zonas rurales y la pobreza monetaria en el campo aún supera el 42 %, las familias que cuidan los bosques y las fincas son clave para cerrar brechas. Al apoyar a estas ocho organizaciones comunitarias en el Pacífico, el Huila, Boyacá y la Serranía de San Lucas, el Mecanismo para Bosques y Fincas busca convertir la conservación y la agricultura familiar en oportunidades de ingreso, inclusión de mujeres y acción climática.
“Colombia se integra a un mecanismo global que reconoce a las comunidades como socias estratégicas en la conservación de los bosques y la producción sostenible. No es solo financiamiento: es una apuesta por el liderazgo rural, la gobernanza territorial y las economías que cuidan la vida”, señaló Agustín Zimmermann, representante de la FAO en Colombia.
Ocho organizaciones rurales seleccionadas en territorios estratégicos
Las iniciativas apoyadas por el Mecanismo FFF se ubican en paisajes clave para la conservación de la biodiversidad y la regulación hídrica del país, y están lideradas por comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas que combinan producción sostenible, saberes locales y gobernanza comunitaria.
En el Pacífico colombiano, el mecanismo impulsa experiencias en:
- Tumaco (Nariño) – Consejo Comunitario Rescate Las Varas (Corpoteva), donde familias cacaoteras avanzan en la sustitución de economías ilegales mediante la producción de cacao fino de aroma, vinculándose a mercados especializados.
- Sotará y Timbiquí (Cauca) – La Asociación de Mujeres Productoras Agropecuarias del Carmen (AMPACS) fortalece el liderazgo de mujeres caficultoras, mientras que la Asociación Asotaupirra, junto con la Fundación Herencia Natural, integra cestería tradicional y conservación del bosque húmedo tropical.
- Bajo Baudó (Chocó) y Cajambre (Valle del Cauca) – Los consejos comunitarios de San Agustín de Terrón y Río Cajambre protegen manglares, riberas y bosques, articulando la pesca artesanal, el aprovechamiento sostenible del naidí (açaí) y la agricultura tradicional con la conservación.
La ruta de conservación se extiende hacia el interior del país:
- En Acevedo (Huila), el Grupo Ecológico Los Castores impulsa prácticas de restauración, apicultura y producción de café que reemplazan actividades de tala y degradación del bosque.
- En Ráquira (Boyacá), la Asociación Ráquira Reverdece complementa la tradición artesanal del municipio con procesos de reforestación, educación ambiental y protección de bosques nativos.
- En la Serranía de San Lucas (Antioquia), la Asociación Ecoserranía fortalece la forestería comunitaria y la gobernanza local en un territorio estratégico para la conectividad ecológica y la provisión de agua.









