
Tras la emergencia invernal presentada en el Corregimiento de El Carmelo en mayo del 2025, la Administración Municipal de Candelaria asumiendo una “deuda histórica” de varias décadas con esta población, ha venido trabajando en poder iniciar la ejecución de un Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado para el sector, que represente el alivio para cerca de 1.200 familias.
Por ello y atendiendo los compromisos asumidos por la Alcaldesa, Gessica Vallejo, con las comunidades de diferentes sectores afectados, las Empresas Municipales de Candelaria, EMCANDELARIA y la Secretaría de Infraestructura del municipio; al frente de un equipo técnico, proyectan como primera obra, adelantar la construcción de un colector de aguas lluvias, que se conectará con la nueva PTAR; siendo una obra prioritaria que busca mejorar de manera significativa las condiciones sanitarias y de calidad de vida del corregimiento, en especial de los barrios Renacer, Municipal, Tejares y La Primavera.
Por ello, la construcción de este colector representa una solución estructural y definitiva, orientada a canalizar adecuadamente las aguas pluviales, reducir las inundaciones. La obra de alta ingeniería, que se deberá construir en cuatro meses a partir de la última semana del mes de enero, permitirá separar las aguas lluvias de las residuales, mitigar los impactos en época invernal, prevenir emergencias que por años afectaron a este corregimiento, evitando la propagación de enfermedades asociadas a la humedad y garantizar un entorno más seguro, saludable y digno para toda esta comunidad.
Con el ánimo de explicar a los vecinos del sector, las características de este ambicioso proyecto, se realizó una jornada de socialización, reafirmando el compromiso de escuchar, informar y trabajar de la mano con la ciudadanía; avanzando en obras que responden a problemáticas históricas y que reflejan una gestión responsable, planificada y enfocada en el bienestar colectivo, escuchando las preocupaciones de esta población.
Durante más de 15 años, este sector ha sufrido constantes inundaciones, consecuencia de un proceso urbanizador que, con el paso del tiempo, ocasionó la pérdida de los canales naturales de evacuación de aguas lluvias, sumado a la antigüedad y el deterioro del sistema de alcantarillado existente, el cual hoy resulta insuficiente para atender las necesidades actuales de la comunidad.
Esta situación no solo ha generado afectaciones a la infraestructura vial y a las viviendas, sino también riesgos sanitarios, ambientales y de salud pública, impactando de manera directa el bienestar de las familias que habitan estos barrios.
