
Foto: Oswaldo Páez
La lluvia estuvo presente todo el día, aun así no fue impedimento para que los asistentes se reunieran en los 19 módulos de graderías dispuestos para el goce del Salsódromo. Armados de sombrillas, impermeables, sombreros y capas, algunos asistentes nos compartieron sus sentires.
Ofelia Dorado, una de las asistentes, ataviada con su sombrero e impermeable amarillo, no dejó que el clima apagara el ambiente. “Estamos aquí en el Salsódromo con toda la motivación, porque es parte de la cultura caleña, vallecaucana y nos evoca la pasión de la cultura”.
Dorado agrega que “lo único que existe en Cali es la alegría y la pasión por tener una ciudad como siempre dispuesta para todos”. Ella fue una de las primeras, por lo que logró una vista perfecta del evento.
Hay personas que vienen con un deje de nostalgia, como es el caso de Evelyn Giraldo, quien expresó estar “súper emocionada aquí con la familia. Hace 15 años que no venía a Cali y vinimos para celebrar la ciudad, estamos muy contentos”.
Evelyn está en la gradería familiar, acompañada de varios familiares, como sus sobrinos, quienes ya están en ambiente con la salsa que se escucha en los parlantes y las luces.
El Salsódromo atrae a muchas personas cada año, como Maria José, quien asegura que le gusta mucho venir “porque así veo como se representa a la cultura caleña”. Ella está acompañada de su hermana y lograron posicionarse en el puente de la carrera 50, lo que les permite disfrutar sin preocuparse por la lluvia.
